La pastilla del día después PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 14 de Abril de 2010 05:05
Nora Garita

Como un balde de agua fría sentimos el rechazo de la Caja Costarricense de Seguro Social al proyecto de salud reproductiva, que incluye la llamada “pastilla del día después” como método anticonceptivo. Los científicos afirman que no es un abortivo, los médicos la consideran un anticonceptivo, pero la Caja se rehúsa a avalarla. ¿A quiénes perjudica esta posición? Para responder a esta pregunta es necesario entender el contexto en que, una vez más, se niega el derecho a las mujeres sobre su propio cuerpo.


En Costa Rica, la fecundidad empezó a bajar a partir de los años sesenta, afirma un estudio de Eugenio Fuentes, llamado “Representaciones que orientan la fecundidad de las mujeres”. En 1955, en Costa Rica se tenían siete hijos en promedio por mujer. Para el año 2005, dos hijos por mujer. Esto refleja todo un cambio cultural: las parejas tienen los hijos que pueden mantener, las mujeres deciden sobre su cuerpo y controlan los nacimientos. Este descenso, sin embargo, no es homogéneo. Las más jóvenes, entre 15 y 19 años, han bajado la fecundidad, pero no tanto. Y ahí descubrimos un problema, porque en edades tan tempranas, estas madres no tienen aún un nivel de educación formal que les garantice trabajos de calidad, además de asumir la maternidad en etapa adolescente. De acuerdo con el nivel socio-económico, tampoco el descenso es homogéneo. Son las mujeres con más altos ingresos las que han bajado más la fecundidad, en cambio, las más pobres la han bajado menos.

A estos datos podemos añadir otros, señalados por el Estado de la nación. En 1990, los niños nacidos de madres con edades entre 15 y 19 años fueron 12.578. Para el año 2008, 14.655 nacimientos de madres de esas edades. (Estado de la Nación, XV Informe). Al mapear los embarazos adolescentes del área metropolitana, los puntos de concentración coinciden con barrios donde abundan los problemas socio-económicos: León XIII, Uruca, La Carpio, Los Guido, Río Azul…En condiciones de escasez, el embarazo adolescente se vuelve el mecanismo reproductor de pobreza por excelencia: madres sin preparación para el mercado laboral, ni preparación psicológica para la maternidad, niños sin figura paterna estable.


Al pensar en esos datos, es obvio que si la Caja no está dispuesta a suministrar este método anticonceptivo, las más afectadas serán entonces las jóvenes mujeres entre 15 y 19 años, de manera especial las de escasos recursos socio-económicos. Quienes más necesitan educación sexual, acceso a métodos anticonceptivos y apoyo para salir adelante de condiciones que les dificultan y cierran las oportunidades de desarrollar todas sus capacidades creativas, serán las directamente perjudicadas.

Los derechos sexuales y reproductivos esperarán en un expediente archivado en la Asamblea Legislativa. Mientras tanto, la sociedad costarricense se tapa los ojos para no ver lo que significan los embarazos adolescentes.



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Comentarios (1)
1 Miércoles 14 de Abril de 2010 19:30
Laila
Para que una sociedad sea participativa y democratica, debe ante todo tener garantizado el Derecho a participar y el Derecho a elegir.
Esta actitud "ideológica y moralista" de la Caja es de una miopia científica y social, la cual favorece el aborto clandestino en condiciones higiénicas y sanitariarias ausentes, aumentando el riesgo a la muerte y a lesiones-infecciones graves que pueden provocar la esterilidad además de engordar los bolsillos de algunos medicos o seudo-medicos que hacen mucho dinero con el "aborto clandestino"Por lo tanto esta medida aumento el Daño y el riesgo, en vez de hacer una Reducción de Riesgos y Daños, que tendría que ser en pos de una Salud Pública adecuada a la realidad de las jóvenes y de las mujeres, las cuales no han sido consultadas en esta operación moralista e ideologica de la Caja Costarricensey el Ministerio de Salud...Estoy segura que en esta decisión tan importante no consultaron a las mujeres y las decisiones finales fueron tomadas por hombres que todavía viven en el medievo y cren de ser dueños del cuerpo femenino.
Ahora las mujeres deberían organizarse y hacer una denuncia formal sobre esta decisión prepotente y débil de argumentos científicos.
Adonde están los medicos con ética y coherencia con la deontología médica y el Juramento de Hicrates?, por qué el colegio de Medicos no se pronuncia?.....
Quién gana en este negocio?
De seguro la sociedad ha perdido una oportunidad de poder participar y elegir libremente que hacer del propio cuerpo........visto que todavía pareciera que se vive en un país moderno y democrático....Ho se está convirtiendo en una "quimera"?
 

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